Nuestra Señora de la Paz

Patrona de la Republica el Salvador

 

Por Silvia Cabrera

 

En un mundo tan envuelto en toda clase de violencia, se nos invita a reflexionar sobre el porqué de tanta violencia, cuando el corazón del ser humano por lo general anhela la paz y la felicidad.  En las diversas apariciones marianas, la Santísima Virgen siempre nos ofrece la esperanza de vivir en paz.  Pero también nos pide nuestra cooperación en esta búsqueda de paz.  Ella siempre nos ha pedido conversión, oración y sacrificio.  Sacrificio no es otra cosa que la santificación de las obras de la vida diaria, o sea, hacer todo trabajo por ordinario que parezca en una manera extraordinaria.  Todo se hace con amor y por amor a Dios.  Dios nos puede salvar sólo, pero Él espera nuestra cooperación.

Para continuar saludando a nuestra comunidad latina, en esta edición saludamos a nuestros hermanos salvadoreños con un poco de historia de su santa patrona:  Nuestra Señora de la Paz.

Según se cuenta, en el año 1682 unos mercaderes encontraron una caja abandonada en la orilla del Mar del Sur salvadoreño, tan bien sellada que no pudieron abrirla con sus herramientas.  Seguros de que contenía algún objeto de valor, se fueron a la ciudad San Miguel donde había más posibilidades para abrir la caja.  Ataron la caja al lomo de una burra y emprendieron el largo y peligroso camino hasta llegar a la ciudad el día 21 de noviembre.  Con la intención de asegurar la propiedad se dirigieron a las autoridades para informarles del hallazgo.  Pero al pasar delante de la iglesia parroquial (hoy Catedral), la burra se echó en tierra y no se movió más.  Esta vez, los mercaderes abrieron la caja sin ningún problema.  En la caja encontraron una hermosa imagen de Nuestra Señora con el Niño en los brazos.

El origen de la imagen permanece en misterio, pues nunca se pudo conocer qué destino tenía aquella caja, ni cómo llegó a las playas de El Salvador.

Se cuenta que, al abrir la caja de la imagen, había una cruenta lucha entre los habitantes de la región.  Al enterarse del maravilloso hallazgo todos depusieron las armas e inmediatamente cesaron las hostilidades.  En otra lucha, en el año 1833, el bando triunfador en vez de tomar represalias, como se esperaba, hizo colocar la bendita imagen en el atrio de la parroquia y juraron solemnemente a los pies de la Virgen María no guardar rencores y borrar el odio de los corazones para que germinara la paz en fraternidad y reconciliación. Por eso dieron a la hermosa imagen el título de: “Nuestra Señora de la Paz”, cuya fiesta litúrgica se celebra el día 21 de noviembre, en recuerdo de su llagada a la ciudad de San Miguel.

La Virgen María es la “Reina de la Paz” de todos los tiempos; no sólo de tiempos pasados.  Hoy día la necesitamos más que nunca.  En los mensajes de Medugorje nos llama y nos dice:  “Hijitos míos, les invito a su propia conversión.  Sin su ayuda no se pueden realizar los planes de Dios.  Hijitos míos, acérquense cada día más y más a Dios a través de la oración.  Les doy las armas para luchar contra su 'Goliat'”.  Aquí tienen sus piedras:

1.         Orar con el corazón:  el Rosario

2.         La Eucaristía

3.         Lectura bíblica

4.         Confesión mensual

 

¡MARIA, REINA DE LA PAZ, RUEGA POR NOSOTROS!



Credit from the Springfield's diocesan paper, The Observer, with permission.

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