San Valentín: Doscientas parejas prometen fidelidad en la ciudad
del santo
Una
tradición que se repite todos los años ante el obispo
TERNI (ITALIA), 11 feb 2001 (ZENIT.org).- En la Basílica de San Valentín, en la
localidad italiana de Terni, ante la urna en la que se conservan los restos del
patrono de los enamorados, más doscientas parejas han prometido hoy casarse en
el próximo año.
La mayoría provenía de varias ciudades de Italia, aunque en esta ocasión
también se unieron parejas procedentes del extranjero que han querido
participar en la «Fiesta de la promesa», celebrada en el transcurso de una
celebración religiosa presidida por el obispo, monseñor Vincenzo Paglia.
Entre los presentes, se encontraba una pareja de prometidos en la que él es
alemán y ella japonesa. No faltaba ni siquiera una pareja de viudos que se
casará este año.
Las parejas pronunciaron la promesa de fidelidad en el amor y han recibido como
tradicional recuerdo de la ceremonia un pergamino. Monseñor Paglia, además,
entregó a todas las parejas una copia del Evangelio de Lucas, que según dijo,
constituye el testimonio de amor más elevado.
San Valentín fue un obispo de Terni que sufrió el martirio en el año 268. Ahora
bien, durante años, se ha dado en la historia de los santorales una cierta
confusión entre cristianos martirizados con este mismo nombre en tiempos del
Imperio Romano. Esto ha originado una cierta confusión a la hora de atribuir
los auténticos motivos que han hecho del santo el patrono de los enamorados.
Una leyenda, que no está confirmada por fuentes históricas, dice que san
Valentín fue sacrificado porque promovió el matrimonio de numerosas parejas, a
pesar de las prohibiciones del emperador Claudio II. Al parecer, el dirigente
romano tenía la creencia de que los soldados casados no eran tan aguerridos
como los solteros.
España: Comienza el juicio
contra la Cienciología
Acusada de intrusismo, lesiones contra la salud pública y delito laboral
MADRID, 6 feb 2001 (ZENIT.org).- La sección cuarta de la Audiencia Provincial
de Madrid comenzó hoy el juicio contra 17 miembros de la Iglesia de la
Cienciología, que había sido aplazado seis veces en los últimos meses.
La razón de estas suspensiones está en la enfermedad de uno de los letrados,
Manuel Cobo del Rosal, entre cuyos defendidos se encuentra el estadounidense
Herber Jentzsch, líder mundial de la iglesia de la Cienciología y para quien la
Fiscalía de Madrid solicita una condena de 56 años de prisión.
En la Audiencia, sin embargo, Herbert Jentzsch no se presentó, de modo que se
le juzgará en otra vista oral. La Sala prefirió juzgar ahora al resto de acusados
y abrir una «pieza separada» respecto a Jentzsch para que en su día pueda ser
juzgado en otra vista.
Para los otros 16 adeptos a los que se procesa se solicitan penas que suman 36
años de cárcel. El ministerio público considera a los acusados responsables de
delitos de asociación ilícita, contra la hacienda pública, intrusismo, lesiones
contra la salud pública, amenazas, delito laboral, de usurpación de funciones,
simulación de delito, denuncia falsa y detención ilegal. En el juicio por este
caso, que fue abierto por un juzgado de Madrid hace más de 16 años,
participarán casi 150 testigos. Las acusaciones particulares se retiraron del
proceso después de recibir una compensación económica.
Según el escrito de conclusiones provisionales del fiscal, la iglesia de la
Cienciología comenzó a ejercer su actividad en España en 1976, con la creación
de una serie de centros que forman parte de una estructura piramidal
internacional. En el vértice de la pirámide se encuentra el Centro de
Tecnología Religiosa con sede en Los Ángeles (EE.UU.) del que dependen los
centros de rehabilitación de toxicómanos, denominados «narconones» y
«droganones».
La doctrina de este culto creada por Rolan Hubbar a finales de los años
cuarenta y expuesta en su obra «Dianética», concibe al ser humano como un
«thetán», compuesto de cuerpo y espíritu. La dianética, dirigida al cuerpo, es
un método terapéutico y sus cultivadores desarrollan su capacidad para curar
enfermedades contra las que no ha hallado remedio la medicina actual.
La parte dirigida al espíritu es la Cienciología, cuya finalidad es liberar al
hombre de sus «engramas» para que tenga poder sobre la materia, la energía, el
espacio, el tiempo y el pensamiento. El fiscal aprecia en el desarrollo de la
Iglesia de la Cienciología en España los delitos de asociación ilícita; contra
la hacienda pública, por no pagar impuestos; intrusismo, por suministrar
medicinas a toxicómanos y tratamiento psiquiátrico a adeptos sin profesionales
cualificados para ello; además de amenazas y lesiones.
Asimismo, considera que algunos de los acusados cometieron delitos contra la
salud pública, por los preparados suministrados en los «narconones»; delitos
laborales, por la situación de los empleados de la organización; simulación de
delito y denuncia falsa, por un robo presuntamente fingido para inculpar a un
adepto; y usurpación de funciones y detención ilegal, por el arresto en el
aeropuerto de Barajas a otro miembro al que deseaban apartar de la Iglesia.
Los retiros espirituales para
ejecutivos en Londres se ponen de moda
Una iniciativa del abad benedictino Dermot Trudget
LONDRES, 11 feb 2001 (ZENIT.org).- El abad benedictino Dermot Trudget ha puesto
de moda en la City londinense los retiros espirituales para ejecutivos.
Responsables de las grandes empresas y firmas inglesas, sometidos por la
dictadura del trabajo, buscan de este modo la armonía necesaria para su salud
mental y física, en la regla de San Benito, conocida por su síntesis «ora et
labora».
Aunque han pasado 1500 años desde que la redactara el patrono de Europa, la
sabiduría que encierra sigue dando frutos.
El Padre Dermot llegó a la vida religiosa a los 46 años. Había sido directivo
de una empresa de hostelería y profesor universitario.
«Me di cuenta de que mi vida se había construido sobre la ambición, era un
círculo vicioso --ha explicado en declaraciones publicadas por el diario
español «La Razón»--. Después de un cargo, otro más prestigioso, con un sueldo
más cuantioso y así siempre. Me pregunté si de verdad esta continua carrera
merecía la pena, con un trabajo que absorbía todas mis energías. La misma pregunta
se la han hecho muchos de los que vienen a pedirme ayuda. Con personas cultas,
preparadas, inteligentes. Lo que sucede es que les falta la atención a las
cosas del espíritu».
Como respuesta a esta demanda, en su abadía benedictina de Douai, a las afueras
de Reading, en el Berkshire al sur de Londres, organiza retiros espirituales de
48 horas, durante los fines de semana. La propuesta abarca seis retiros al año,
con el fin de ayudar a los ejecutivos a encontrar la paz espiritual que el
stress les ha hecho perder. Incluso hay algún caso de bufetes o grandes
empresas que han pedido que fuera a su sede a dirigirles estos retiros. «No
puedo decir sus nombres, por razones obvias de deontología profesional»,
confiesa.
Estos retiros, buscados por personas con profundas convicciones religiosas,
pero también por quienes no saben gestionar sus experiencias negativas, ayudan
a encontrar la armonía personal. «Ya no se trabaja sólo para ganar más, o
porque sea una obligación moral, sino porque gusta o satisface, y con
frecuencia se trabaja en grupo, con la ayuda de compañeros. Pero siempre queda
el problema de saldar las cuentas con el error, con los fallos, una experiencia
que la sociedad niega, pero que siempre sucede. Es en los momentos de crisis
cuando entramos en relación con nosotros mismos, aunque sea una experiencia
dolorosa, difícil de vivir. Es más, en la perspectiva benedictina el
sufrimiento del trabajo es un medio de redención que nos acerca más a Dios».
El ciclo completo de los retiros que el Padre Dermot ofrece a los ejecutivos
abarca los siguientes temas: «ganar o vivir», «las virtudes del trabajo», «las
relaciones en el trabajo», «responsabilidad y comportamiento ético», «gestión
del éxito y del fracaso», «diseñar un plan de vida espiritual».
Resource: ZENIT